Retomando a… los salones de baile
El periodista Javier Aranda Luna presenta una serie de entrevistas en las que retoma los salones de baile y el cabaret (más…)
El periodista Javier Aranda Luna presenta una serie de entrevistas en las que retoma los salones de baile y el cabaret (más…)
76 Aniversario Salón Los Angeles
Conocer El Salón Los Angeles desde sus entrañas, aprender poco a poco del universo que se esconde en una pista de baile, sus ritos, historias y leyendas, han sido una de las experiencias más emocionantes que he vivido.
La columnista celebra el 76 aniversario del Salón Los Ángeles narrando momentos memorables de alegría y baile que generaciones han vivido en él.
Hacía más de un mes que estaba entusiasmada con la celebración del 76 aniversario del Salón Los Ángeles en la popular y aguerrida colonia Guerrero.
“Se me hacen fabulosos los salones, porque es en donde realmente está el ambiente y la buena música”, recordó don Leonel, uno de los bailadores.
el término salsa para referirse a este género musical fue un disc-jockey de radio venezolano de nombre Phidias Danilo Escalona, quien emitía un programa radial matutino llamado La hora de la salsa en el que se difundía la música latina producida en Nueva York como una respuesta al bombardeo de la música rock en aquellos días (la beatlemanía). Era la hora del almuerzo, del aderezo, del sabor, y por supuesto, del son cubano, el guaguancó, la guaracha y el montuno.
El acercamiento con lo divino que sólo brinda el baile tiene en los visitantes asiduos a Los Angeles sus más nobles embajadores, incansables atletas de las pausas y las proyecciones, de cuerpos gráciles y menudos unos, y grandes y corpulentos otros, que dan la impresión de levitar a ras de la duela, pese a dimensiones corporales que uno jamás imaginaría que poseen tanta estética en sus movimientos.
Fundar nuevas colonias durante el porfiriato resultaba un gran negocio. Los fraccionadores compraban tierras agrícolas alrededor de la ciudad a precios irrisorios y obtenían cuantiosas ganancias aprovechando que el reglamento de colonias era tan impreciso que les permitía fraccionar sin contar con los servicios mínimos.
Un fragmento de la película «Una gallega baila mambo» filmado en El Salón Los Angeles.